Nos mintieron: los amigos no son para siempre.
Desde antes de tener uso de razón, los humanos buscamos conexión. El bebé que deja de llorar cuando su mamá lo abraza, el niño que antes de saber hablar se ríe cuando su papá le hace caras, o la niña que, tras el ''trauma'' de ser ''abandonada'' en la guardería, hace su primera amiga. Con ella —por desgracia para el resto de la humanidad— compartirá juguetes, dulces y virus durante los siguientes meses. Dicen las malas lenguas que los niños, desde que comienzan a juntarse con otros, se vuelven placas de Petri (los platillos de laboratorio) con piernas, diseñadas para poner a prueba tu sistema inmunológico y tu paciencia al mismo tiempo. 🦠 Y es que somos seres sociales por naturaleza (gregarios, dirán algunos). Aunque pareciera que el manual de instrucciones de nuestra especie se perdió en el correo junto con nuestra capacidad de socializar sin una pantalla de por medio, seguimos teniendo ese deseo innato de interactuar. He pensado much...