ujer de espaldas cansada en el sofá mirando su teléfono celular, abrumada por íconos de neón flotantes de bienestar que representan yoga, running, macros, ejercicio y meditación.

¿En qué momento cuidarnos se convirtió en un segundo trabajo?

‘’Bienestar’’ parece ser el trending topic en la redes sociales durante los últimos años y, tristemente, por todas las razones equivocadas. Cada vez que surge una nueva tendencia enmarcada dentro de este tema, viene ineludiblemente ligada a *drum roll*: marketing.

Y si crees que exagero, o no estás en redes sociales, aquí te menciono algunos ejemplos de las cosas que vemos mil veces al día DESDE QUE DIOS AMANECE, como dicen los mayores que yo:

Anastasia, una joven de 19 años que te dice que bienestar es entrar en tu soft girl era, lo que implica ir al pilates a las 11 de la mañana y, esto es lo más importante: con unos leggins de 200 dólares, casualmente de una marca con la que colabora.

Patrick, un señor de 55, totalmente ripped (natural, dice) que te grita en un video que si no te despiertas a las 5 de la mañana a hacer pechadas, a levantar 500 kilos en press de banca y sumergirte en agua helada y meditar, eres un fracasado. Casualmente, te va a poner un enlace afiliado para que compres una tina portátil o la creatina que lo hace estar así.

Maricarmen, influencer de running de turno, publica PR todos los días y corre maratones todas las semanas, y cuyo easy run es, según ella, a 2 min/kilómetro. En sus historias te dice que uses código Maricarmen10 para un 10% off en una aplicación de correr.

Y aquí estoy yo, que a las 7 de la mañana (si estoy despierta) solo pienso en café, es quitarme las lagañas de los ojos para poder ver y, sobre todo, en que hace sueño, mucho sueño.

Cuando cuidarse se siente como un segundo trabajo.

Me he llegado a preguntar tantas veces en qué momento ‘cuidarnos’ se convirtió en una tarea angustiosa. Convivimos con obsesiones disfrazadas de disciplina, compramos un millón de suplementos caros sin investigar para qué sirven ni si nos sirven a nosotros. Muchas rutinas parecen más castigos que ejercicio y coronamos todo eso con una obsesión absurda con las métricas: hay que contar cada paso, cada caloría, cada minuto de sueño profundo.

Entonces, ¿es posible que, paradójicamente, buscando la salud nos estemos enfermando más? Es una pregunta que le toca responder a cada quien. Pero en mi caso entendí que si algo que hago por salud me mantiene mortificada continuamente y me roba la alegría de vivir, entonces la que debe reajustar su forma de ver las cosas soy yo.

En busca del balance.

En un momento en el que todo se ve tan polarizado, a veces me siento en una trinchera entre dos bandos: el de los haraganes indisciplinados y el de los obsesionados empedernidos.Obviamente, es imposible encontrar un balance perfecto todo el tiempo, pero con no irme a ninguno de los extremos ya gané.

No va de ser irresponsable y no moverme porque no estoy inspirada (vamos, la mayoría de veces uno NO QUIERE hacer ejercicio), pero tampoco va de hacer del ‘’bienestar’’ lo único en mi vida.

Para mí, el fin del ejercicio no es calificar a la maratón de Boston ni tener definido hasta el cráneo, sino ser funcional, vivir sin dolor y, sobre todo, experimentar el runners high 🤣

Pilares del Bienestar de verdad, sin dramas

Moverte para sentirte mejor, no para compararte.

  • Hacer actividades que te gusten, no por presión, para que sea sostenible.
  • Comienza con lo que tienes. Si quieres ser ciclista y no tienes bicicleta, ponte la meta de conseguir una y trabaja para ello, pero mientras tanto, sal a caminar.
  • Si usas la data, que no es obligatorio aunque te quieran decir que sí, úsala sin obsesiones. Esto a veces implica salir a correr sin el reloj, o no dormir con él puesto.

Comida real, sin etiquetas complicadas.

  • Menos obsesión con los macros y polvos, más comida de verdad (la que se pudre si no te la comes).
  • Prefiero mil veces una comida simple y cotidiana, que un batido ‘superfood’ que me deja con hambre y mal humor.
  • Y, de nuevo, a veces sí hay que poner un poco más de atención o controlar mejor lo que comemos, pero hazlo sin obsesiones.

El descanso es sagrado.

  • Si tienes que levantarte de las 4 porque si no, no te da el día, hazlo, desde aquí mi admiración y respeto. Pero si es por un trend y para sentirte que esa es la mentalidad de tiburón, get a grip!
  • Mi cuerpo necesita  descansar bien para no odiar al mundo al día siguiente. Y si eso significa saltarme la sesión de meditación al amanecer… so be it.

Tiempo para otras cosas importantes.

  • Cuidar de tu salud mental, cultivar tu salud espiritual, compartir con seres queridos, hacer cosas buenas por otros, son componentes esenciales de una vida feliz y equilibrada.
  • En el momento en que mantenerte ‘’sano’’ o practicar un deporte te deja sin tiempo o energías para lo anterior, es momento de revisar y hacer ajustes.

Bienestar es paz mental

Hace mucho tomé la decisión de que no iba a permitir que rutinas y expectativas ajenas me hicieran sentir culpable o me llenaran de inseguridades. Ahora trato de ser más consciente con el tipo de contenido que consumo, y de recordar que no todo merece mi atención.

También ha sido aprender a escucharme y elegir qué tomar y qué dejar, porque no hay una receta universal para estar sano.

En conclusión, el verdadero bienestar no es estrés, es alivio, es disciplina sana, es satisfacción. No es una meta a la que llegar, es un estilo de vida que ayuda a que el paso de los años sea más llevadero.

 Hora del desahogo: ¿Qué tendencia de »bienestar» ya no toleras?

Te leo en los comentarios

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Ana Gutierrez
Ana Gutierrez
junio 23, 2026 2:32 pm

Que buenos temas, el equilibrio es muy importante. Nunca lo habia leido tan bien explicado. En este momento de mi vida realmente no me afecta las tendencias, todo lo veo como informacion y hago lo que puedo con mi situacion. Por ejemplo: ahora hasta comer organico no es saludable por que aun asi tiene pesticidas…aunque esta marcado organico… igual yo me voy a comer esa fruta. La voy a lavar bien, pero no permito que tantas tendencias o concejos me penetren y me mortifiquen. Es un balance entre quiero mejorar y aceptar que la perfeccion no va a ser possible en este sistema. Es muy positivo que existan tantos nuevos descubrimientos como este tema de el plastico, o lo toxico que son los jabones de lavar ropa generales… si he hecho cambios por mi asthma y lo he notado full pero no me tengo que ir al limite o exigir que todos a mi alrededor piensen igual.

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