And just like that (voz de Carrie Bradshaw), hemos llegado al artículo número 10 del blog. ¡Brindemos por eso! 🥂
He visto unos memes que hacen alusión a que los que pasamos de 30 inevitablemente formamos parte de alguna secta. Pasan a mencionar varias: la de los autoproclamados baristas (se compraron un molinillo), los amantes de las plantas, los sommeliers, y la tríada más peligrosa: la del pádel, los crossfiteros y los runners.
Aparentemente, pertenezco a la última, aunque no confirmo ni niego ser parte de otras más, pero esos son temas para otra entrada.
Resulta y acontece que hace unos días corrí mi primera media maratón (21.0975 kilómetros, para ser muy exactos 🤯), y si no eres runner, solo te digo que es correr lejos, muy lejos.
5 Lecciones de mi primera Media Maratón:
1. Tomarse algo en serio ≠ a sufrirlo
Me tomé este ciclo de entrenamiento muy en serio: comencé con tiempo y me ceñí a él lo mejor que pude, ¡pero también me lo disfruté bastante!
Tomarse una meta en serio no debería ser sinónimo de vivir con la cara larga para demostrar que vas en serio. Al contrario, el proponerse expresamente disfrutar de los procesos ayuda bastante a quitarle peso al cansancio, tanto mental como físico, que inevitablemente llegará.
➡️ Enfócate en la alegría del progreso, no solo en el trabajo que implica.
2. Tener compañía es bueno… si ya sabes estar solo
Gran parte de mi entrenamiento inicial fue hecho en compañía de amigos, y no cambiaría nada. Correr en grupo hizo que muchos entrenos largos se hicieran cortos porque tuvimos conversaciones amenas, y en otros momentos me hizo subir mi rendimiento porque salí con gente más rápida y experimentada que yo. ¡Amé cada uno de esos entrenos!
Pero a medida que me adentré en la preparación, llegaron entrenos más específicos y exigentes. En ese momento, también me tocó entrenar sola y lo disfruté.
Siento que entrenar en grupo es ligero y divertido, pero entrenar sola me enseña demasiado a lidiar con la incomodidad y a autogestionarme.
Así que, a cada quien lo que le funcione mejor, pero creo que variar los entrenos (solos y en grupo) nos permite quedarnos con lo mejor de ambos mundos.
3. La mente se entrena igual, si no más, que el cuerpo
Igual que es una locura embarcarse en correr esta distancia sin haber entrenado ni construido una base físicamente, creo que también lo es hacerlo sin prepararse mentalmente.
Si no sabes canalizar los pensamientos negativos, es posible que sufras todo el trayecto. En casos extremos, la mente puede sacarte de la carrera. Porque el miedo, el habla negativa, las dudas y demás familiares, cuando crecen demasiado, pueden controlarte, y eso es un ingrediente perfecto para el desastre.
Algunos tips y frases que mentalmente me ayudaron durante el entreno y la carrera:
- «You can do hard things.»
- «Ya esto lo entrenaste y lo practicaste.»
- «Incómodo no significa imposible.»
- «Estás hecha para adaptarte.»
También me funcionó el viejo truco de mentalmente dividir la distancia en bloques (en mi caso hice 3 bloques de 7 kilómetros) y abordar cada uno con su estrategia sin distraerme con el siguiente. Obviamente, la distancia final es la misma, pero mentalmente esta técnica ayuda a enfocarse y no abrumarse, en especial en etapas tempranas de la carrera.
4. Don’t set yourself up for failure. Facilítate la vida y te irá mejor.
Dejar las expectativas exageradas de lado fue un factor determinante para que mi carrera fuera un éxito. Me preparé, me exigí, pero también me puse una meta clara y sencilla: completar la carrera sana y habiéndola disfrutado.
¿Significa que fui a pasear? No, me esforcé dentro de mi capacidad, la que ya conocía por los entrenos. Pero me esforcé sin perder de vista que era mi primera vez recorriendo la distancia y que eso es irrepetible, así que fui sin expectativas de tiempo: ¡tenía un récord personal garantizado! 🥇
Otra cosa dentro de este «facilitarse la vida» fue tratar de no mortificarme por cosas que no podía controlar: el clima, la etapa del ciclo, la calidad del sueño la noche antes del evento, etc.
Entender que, aunque hay mucho que no controlamos, sí tenemos capacidad de adaptarnos y de resolver ¡DA DEMASIADO PODER!
5. Se vale ponerse metas grandes. ¡Pero hay que trabajarlas!
Sí, se vale ponernos metas grandes, soñar, de hecho, es necesario, según yo, para mantenernos vivos e ilusionados con el futuro.
- Sueña, pero TRABAJA, que «manifestando» no va a pasar.
- Sé disciplinado, pero flexible para que no te quemes.
- Apasiónate con lo que te gusta, sin que eso se vuelva toda tu persona, porque en la vida tenemos el privilegio de vivir dentro de la variedad.
Y sea cual sea la secta de la que formes parte, querido millennial, que sea porque lo elegiste tú, y gózatelo, aunque te digan loco.
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