¡Otro y van 20! 5 verdades que nadie se atreve a decirte (hasta hoy)

Aquí estamos otra vez. Diez artículos más tarde e iniciando una tradición: cada 10 entradas tendremos una entrega más personal aún. Si en el post número diez les di lecciones que nadie me pidió, hoy, en el veinte, vengo a darles verdades que muchos preferirían no escuchar. 

Y como aquí estamos en un lugar seguro pero sin paños tibios, me permito el lujo de seguir siendo honesta.

Aquí van las 5 Verdades que he ido aprendiendo con el tiempo:

1. Tu potencial no paga las cuentas 
Tener «mucho potencial» es el cumplido más vacío del mundo si no hay acción que lo respalde, si no me crees, piensa en cuántos estudiantes estrella literalmente peaked in high school y no lograron luego traducir esa gran inteligencia a la vida fuera de la escuela. Madurar es entender que el mundo no premia tus intenciones ni tu capacidad, premia tus resultados. Sorry, not sorry. Así que deja de «manifestar» tanto y PONTE A TRABAJAR. El éxito no es un moodboard, es ejecución.

2. Si absolutamente todos te quieren, algo estás haciendo mal 
La falta total de «roces» suele ser síntoma de falta de carácter. Si no estás incomodando a nadie con tus límites o tus estándares, es porque te estás diluyendo para encajar. Y eso sale caro.

Nota importante: No se trata de buscar conflictos, ni de excusarse en el famoso «yo soy así» para comportarse de forma egoísta. Se trata de hacer las paces con que no eres un billete de 100 dólares para gustarle a todo el mundo. Si decides ser tú misma en lugar de un camaleón que cambia de personalidad según con quién esté, vas a dejar de congeniar con algunas personas, solo hay que aprender a navegar las diferencias y aceptar que no todo el mundo va a ser tu fan, igual que tú no eres fan de todo el mundo. Y eso no es malo; es el filtro natural de una vida con estándares.

3. La autocompasión es un veneno con buen sabor 
Es muy fácil culpar al pasado, al ex, al jefe o a la ‘‘mala suerte’’. Pero la verdad sea dicha: si en tu vida toda persona con la que te cruzas es un villano, el problema eres tú. Quedarte en el papel de víctima es la forma más rápida de volverte irrelevante. La madurez empieza cuando decides que tu historia es tu responsabilidad, no tu excusa. Deja el drama, Shakespeare.

4. Tu estética sí es tu carta de presentación 
Digan lo que digan, la gente te trata según cómo te ves. No debería ser así, I know, pero lo es. No es superficialidad, es psicología pura. Madurar es aceptar las reglas del juego y usarlas a tu favor, en lugar de gastar energía quejándote de ellas. Estar impecable no es vanidad, es estrategia.

5. Nadie es indispensable (incluyéndote) 
Esta es la verdad más dura. El mundo seguirá girando exactamente igual sin ti. Entender esto no debe deprimirte, debe liberarte. Deja de tomarte tan en serio, en especial deja de enfocarte en tus errores, aprende la lección y SIGUE ADELANTE. Menos ego, más enfoque.

Son verdades incómodas, pero se tenían que decir. No se las decimos a todos porque no todos lo van a entender, pero nosotros no somos «todos», por eso estamos en este club. 

Hay cosas que duelen, pero al final el progreso empieza por la honestidad brutal con uno mismo. Y poder hacer esto, querido millennial, es el verdadero flex.

Hablemos en los comentarios…

De estas 5 verdades, ¿cuál ha sido más difícil de aceptar? 

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